Bell witch “Longing” (2012)

Bell witch cover

Mientras escribo la reseña de un disco suelo también estar escuchando el disco en cuestión, puesto me encanta recibir en ese mismo momento las vibraciones de una música que yo intento pasar a palabras, para que estas palabras, cuando las lea más adelante, se reproduzcan automáticamente en forma de música, esa música que antes estaba escuchando. Es complicado, pero no difícil, conseguir que un texto, del tipo que sea, te llegue, te deje huella, te marque, clasifiques este de bueno o estupendo. Es complicado, pero factible escribir sobre una música que te llega hasta el mismísimo corazón, y no importa lo oscura, densa o light que sea, cuando está hecha con auténtica pasión. Cuando esas notas llevan más que simples notas, y descubres en ellas más que meros ritmos, es porque sus creadores saben tan bien como tú, que en su interior; sus letras, sentimientos y delirios, son nacidos a raíz de algo sin descripción.

El año pasado el disco que más perturbó mi mente, que más acojonante me pareció, fue sin duda el “Mass V” de los increíbles Amenra. Un disco que te extirpa de cuajo y de manera salvaje cualquier tipo de dolor, como capaz también de hacerte sentir benévolo ante unas atmosferas musicales, unidas a la voz de Colin H. Van Eeckout, de difícil explicación. Y digo todo esto, porque no había tropezado yo hasta hace unos pocos meses con un disco que probablemente esté a la altura de este “Mass V” o lo supere. Lo dejo ahí. Pero Longing de Bell witch está haciendo demasiados estragos en mi mente y lo agradezco. Destrozos en forma de aniquilamiento de un ser para posteriormente ver renacer otro totalmente diferente. El doom por un lado, el funeral doom tan evidente por otro, como las voces, me descomponen por completo. Dylan Desmond (bajo y voz) y Adrian Guerra (batería y voz) son los culpables de uno de los discos más impresionantes que he escuchado en mucho tiempo. Así lo estoy disfrutando.

Bell witch formación

Longing es puro arte. Arte a ritmo lento y pesado, con voces de ultramundo y cantos de esperanza. Longing es melancolía tenebrosa capaz incluso de hacerte temblar. Sonidos fantásticamente elaborados para hacernos señores de lúgubres tierras a señores capaces de perder la cordura en un mismo tema. Ejemplo de lo que les comento es su inicio con “Bails (of Flesh)” de veinte minutos. En serio, para acariciar la autentica agonía y morir. Bell witch es atronador y hermoso a la vez. Oscuro y con negros rayos llenos de alguna esperanza perdida en algún momento de nuestras vidas. Música no apta para los que bailan con temas de dos minutos. Aquí se forjan otros sentimientos, otras sensaciones. Música que se siente estar hecha desde lo más profundo de las entrañas y que va más allá de cualquier vida conocida.

El debut en largo de Bell witch consta de seis temas atronadores, brutales, oscuros, machacones y así infinitos adjetivos hasta terminar en la hora y siete minutos que dura este majestuoso trabajo. Temas evocadores de extraños sueños o pesadillas malignas. Belleza gris como la ceniza y oscura como la nieve quemada. Mares de sufrimiento y disposiciones de tierra mal colocadas. Temas como el segundo corte, “Rows (of Endless Waves)”, continuación en forma de angustia del arranque citado, y en el que sus trece minutos son de una belleza no acorde para estos tiempos. Es sin duda uno de los temas más malsanos y hermosos a la vez, que nunca o casi nunca he escuchado. Esta vez Adrian y Dylan mezclan, aparte de sus majestuosos instrumentos y calidad con ellos, unas voces, acompañados aquí de Erik Moggridge ,que van de la cordura a la locura en un fogonazo lleno de conmoción.

bell t batera

A continuación tenemos la tercera en discordia, “Longing (the River of Ass)”, que viene a cerrar como un tercer episodio donde carne, ondas y ríos, marcaran o marcan la historia de este disco que te hará soñar con la desesperación y el dolor. Este tercer corte, algo más pausado, más doom, es el puente para una evolución en pleno crecimiento, para una erupción a la que le quedan dos riffs y tres baquetazos. Un anhelado río de cenizas que en cada una de sus notas, se quedará grabado en tu pecho para siempre. ¡Para siempre!. Recordad lo que dije de sentir la música cuando leáis.

Estos dos señores de Seatlle son dos auténticos genios. Componentes ambos en otra vida de Lethe y luego cada uno por diferentes caminos de bandas como Samothrace, Dylan Desmond, y ex de The Building is cursed y Battlefields también. Y Adrian a su vez rompe en Sod Hauler. Músicos que para terminar un debut se dejan caer “Beneath the mask”, “I wait” y “Outro”. Tres temas que van desde los acordes más profundos, misteriosos, calmados y tenebrosos de “Beneath the mask” hasta el “Outro”, que agudiza más aún ese terror musical, pasando por la salvaje “I wait”, que por si faltaba alguna neurona por llenar de lodo y miedo, ya está esta para terminar de hacerlo, aparte de matarte cerebralmente.

Un enorme disco que en algo más de una hora te descolocará de por vida. La experiencia es para vivirla, sufrirla y disfrutarla. Una obra maestra.

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