No sé si es la guitarra o su batería, quizá la voz, pero de lo que sí estoy seguro es que todo el conjunto forma una maravillosa máquina de viajar a un sitio que en sueños y en lo real, añoro. Que jamás me lo hubiera imaginado así y, que me proporciona un estado emocional, como en muy pocas ocasiones haya podido experimentar. Me desconcierta, en serio, ya que mi mente se pone a funcionar como sí de un motor de ocho cilindros en v y 400 caballos de potencia en la parrilla de salida se trataran. Dicho bicho, es nuevo en esto y se dispone a comérselo todo. No nuevo del todo, ya que Marriages está formado por tres de los cinco componentes de Red Sparowes. En concreto; Emma Ruth Rundle (guitarra y voz), Greg Burns (bajo y sintetizadores) y Dave Clifford (batería).
kitsune de Marriages me provoca entrar en trance. Sí esto hubiera sido más largo, igual ni contároslo hubiera podido. Su atmósfera debido a una delicadeza en su elaboración fascinante, me atrapa y deja noqueado (tampoco me interesa salir o despertar). El ep está medido con precisión suiza. El sonido de este trío, es, me cuesta encontrar la palabra idónea, abrasivo por la estela que dejan las cuerdas, cósmico por el espacio al que te traslada y mágico por la puta maravilla de no poder dejar de moverte con algo tan sorprendente. La chica, con una voz que enamora con sólo sentirla susurrar es otro de los puntos importantes aquí. La sentirás muy adentro, recorriendo desde tu oído hasta los pies esas dulces melodías que suelta con dolor y esperanza. Todo esto, con un minimalismo asombroso que hace que te reduzcas a tamaño átomo, que te límites a disfrutar y después, sí el viaje no te ha afectado lo suficiente, puedas explicar tu vivencia.
Seis jodidos y cortos temas repletos de una intensidad contenida que explota siempre al instante menos esperado. No es metal, tan poco pop. Es una mezcla de amor por la música, por esa otra vida que se esconde tras unos instrumentos y sentimientos que cuando se unen, forman este caramelo llamado kitsune.
“Ride in my place”, “Body of shade” y “White shape”, son los tres temas que forma una columna vertebral inquebrantable, irrompible. Los otros tres temas, cabeza, pies y manos de este disco que habla, que suena por sí solo.
Un trabajo a mi parecer, nada fácil de degustar, pero como tengas esa oportunidad, verás lo que es disfrutar.
Ya ha pasado mucho de su espectacular “Den Förste” de 2009, pero aún siguen escuchándose de ese disco distorsiones hiper densas que terminarán por matar nuestros sensibles oídos. Con su nuevo trabajo, aquella joya se me viene a la cabeza para sumarla al también impresionante álbum que se han marcado con este “Sten” de este mismo 2013. Reyes de la densidad, de ritmos oscuros, de atmósferas alucinógenas, turbias y jodidamente descolocantes. “Sten” se perfila para entrar en la lista de los mejores discos de metal de año para un servidor.
Es muy curioso todo, ya que los tenía más abandonados que el trabajo a mí. Es gracioso y satisfactorio, que saquen un discazo, me los tope de nuevo y vuelva ponerlos donde se merecen. Muy arriba.
Cuatro temas son los que dan vida a este último latigazo de los suecos de Mjölby. Extensos temas que recorren todos los hábitat posibles de la música doom y la acojonante evolución sonora que los lleva a confeccionar un brutal y majestuoso disco lleno de alma, rabia y poder. Su densidad, unos tiempos marcados capaces de perforar el corazón y la mente y, su frontman/baterista, Tobias Larsson en un estado de gracia (ahí es nada), hacen que estemos hablando de algo realmente relevante y necesario de escuchar.
Se abre la obra con “Den sanna styrkan” y, podemos echarnos las manos a la cabeza. Descomunal comienzo sería no hablar con propiedad. Inquietante, visceral, machacante, un puto viaje a otro espacio paralelo para poder vivir y contar lo que esta apertura es capaz de provocarnos. Continuará “Slipsten“, otra genialidad rebosante de riffs que cortan el aire, una batería magistral y de nuevo, su cantante, que tiene la voz dispuesta a soltar joyas que nos hagan llegar hasta el punto de emocionarnos. Pero sus riffs, me repito, su aplastante coordinación para machacarnos y un sonido eléctrico/fanganosos, nos pone perdido de babas, como si de caracoles en un marcha fúnebre se tratara. Una vez más, el ir y venir, del estruendo azotar de su contundencia, al éxtasis con sonidos malsanos, pero que acarician tu vida, todo tan asombrosamente ejecutado, hace que se nos ponga la piel erizada.
“Stenhög” es el tercer corte, pero para entonces, el espeso sonido de Ocean Chief nos habrá devorado por completo. Sólo y únicamente debemos dejar pasar los minutos, seguir disfrutando y cuando todo acabe, intentar salir o despegar. Aquí, la distorsión continua, la nube negra sonora llega a cotas de desconcierto total, ya que el amalgama musical de psicodélica no deja de saturar y chocar contra nuestras almas. Nuestras cervicales, las peor paradas.
Para terminar con esta banda, con este disco, nos vamos al último corte. “Oden” intenta sacarnos o convencernos con unos dulcísimos acordes en sus primeros segundos, de que aún podemos vivir para contarlo. Pero con las mismas, una vez más, somos engañados y llevados al lado oscuro de una música que a mí, me da vitalidad y energía.
Una genialidad del doom actual para no dejar de disfrutar.
Es cierto y muy verdadero -también necesario- que cuando un disco se escucha sin prisas, con calma, bien en tu coche, en el sofá, corriendo o paseando mismamente, sale ese álbum que nadie espera para convertirse de repente en una sorpresa muy gratificante. Desde ese mismo momento pasará a formar una pequeña parte más de ti. Con Spider Kitten como con su Cougar Club, degustado por trozos y a ratos, ha sucedido eso. Ahora es un disco que se tiene que escuchar de un tirón, por necesidad y obligación. Estos chicos de Cardiff desconocidos por completo para un servidor hasta hace unos meses, se han convertido en una de mis nuevas banderas insignia. Vuelven ciertos guitarreos a escucharse en mi mente e introducirse por mi mente, sin apenas oposición.
El Stoner/Doom con toques psicodélicos que estos británicos practican hace que te levantes de la butaca por mucho que quieras estar sentado en ella para degustarlo, porque su sonido lleva una salsa especial que aún sigo investigando cual es. Amigos/as, la música de Spider Kitten sabe de dulce y su bajo, como guitarras y esa batería con un sonido peculiar, te abren los oídos de manera especial para no dejar de alucinar. Este último trabajo compuesto de solamente cinco temas es una pequeña gran obra musical que abre y cierra con las dos mejores composiciones y elaboraciones de todo el álbum. “Twin obscenities” y “Cougar Club”, que da nombre al disco, son, como digo, dos piezas que te atrapan a la primera. Absorbido para dejar posteriormente que su densidad psicodélica haga el resto con tu cabeza, es simplemente maravilloso. Sus atmosferas, subidas y bajadas, como la voz del frontman y voces acompañantes son sublimes. Sublimes.
El resto del álbum es un grandísimo acompañamiento que no deja en ridículo ninguna otra pieza, acoplándose de forma magistral, dando como resultado el que es para mí uno de los discos del año. “Burdened”, el segundo corte, continúa con la estela dejada por su predecesora y pone el listón más alto aún, a base de rabia guitarrera, psicofonías y ritmos machacones que destrozarán tus cervicales. Un ejercicio doomero stoniano de primerísima factura que no deberíais dejar pasar. Este Coguar Club es un viaje en toda regla, donde nunca te sentirás incomodado o apartado de su belleza.
¿Es rock? ¿Es stoner? ¿Es música libre de etiquetas hecha con el corazón? ¿Qué es? Sinceramente, un descubrimiento en toda regla para un servidor, ya que me sonaban, pero no conocía con certeza y, por el discazo que se han marcado, que desde primeros de año me está haciendo disfrutar como un cosaco. Por lo tanto, dos premisas de peso son las que me han hecho escribir sobre este trabajo, que para bien, es posible que esté entre los mejores de su clase al final de año. Seguro.
Como decía nada más comenzar, no se sabe bien de que palo tiran estos chicos, y más hoy, cuando las malditas etiquetas son la insignia de muchos/as a la hora de clasificar o clasificarse. Pero vamos, que ni importa ni debe esto adquirir esto mayor valor, cuando lo único que debemos hacer es disfrutar libremente de lo que se escucha. Y en este The Fury Of A Patient Man se disfruta y mucho con cada uno de los cortes que componen este laborioso álbum.
Diez cortes que hacen un total de una hora aproximadamente de duración donde dicha hora se nos pasará volando. Donde apenas podremos saborear verdaderamente su contenido, por lo que, y como me sucedió a mí, habrá que ponerlo varias veces más para sacarle el jugo que se esconde, y saber así, lo que es un manjar a desmenuzar con tiento y maña. Por eso, primero fue “Charles Bronson Pinchot” y “Traci Lords”, las de sonido digamos un poco más pesado, para entendernos. Luego se pasó a “Irish Dart Fight” y “Ghost Wipe”, más melancólicas, ligeras, alegres y de estribillos pegadizos. Y por último, cortes como “Bald Bull”, “Salty Thumb” o la brutal “The Ceaseless Thunder Of Surf” que cierra el disco con veinte y tres agónicos minutos que tiran por la borda lo anteriormente escuchado, ya que se despojan a base de ritmos pesados, repetitivos e incesantes que harán arder alma y mente, de forma incontestable. Brutal!
Este cuarteto de Boston se han cocinado un sorprendente disco que animo a todos/as a escuchar. Una aventura fresca y motivadora donde varios estilos musicales; rock, stoner… salen a flote de manera sutil y reveladora. Un tortazo musical para aquellos/as que quieren y saben disfrutar, de verdad, de la buena música.
Disco estimulante y repleto de armonía con tus sentimientos.
Son ya varios los meses que pasan de la publicación de este enorme –no tiene otro nombre– trabajo. Pero cuando un disco, cuando unas composiciones en concreto, y ya no por la duración de algunas de sus canciones, duran y revolotean tanto tiempo en tu cabeza, es por algo. Inmensas perturbaciones mentales y erecciones continuas son provocadas por temas como “Avatar” o “The Apostate”, dos de las principales culpables que me llevan a entrar en esos estados que comento. Trance, locura, felicidad o dejarse llevar…, como con “A piece of the sky” o “The Seer”. Sensibilidad y bienestar con “Lunacy” o “Song for a warrior”. Y así, hasta completar un álbum que me parece de lo más redondo, brutal y acojonante que he escuchado en tiempo. No está en mi lista de lo mejor de 2012, simplemente, por no haberlo ni escuchado ni desmenuzado hasta este 2013.
Swans o The Seer, The Seer o Swans, se han unido para mostrar al mundo que otras vibraciones y sensaciones si son capaces de hacerte sentir cuando escuchas música. No voy a repetirme con lo que este disco es capaz de provocarme, no voy a cansaros con palabras que no valdrán nada hasta que no seáis capaces de escuchar y llegar a sentir algo tan profundo como el último trabajo de esta banda de Nueva York. A mí, se me vacía el alma y la mente cuando noto que mi reproductor me llora por este disco. A mí, los dedos se me engarrotan cuando quiero escribir algo sobre él.
Para quienes no hayan tenido la oportunidad aún de probar este manjar del Siglo XXI, por favor, este es el menú, postre y copa más rico y ansiado por los más y mayores degustadores de música. No dejen pasar más tiempo, que aún siendo como la miel, comida que no se caduca jamás, sí es de vital importancia, jalar sin dejar un segundo más.
Realmente sorprendente y poderoso. Fuerzas sombrías cubrirán tu alma y la voz que únicamente percibirás si consigues entrar en trance, te devorará.
Cinco, solamente cinco discos voy a dejar como mis favoritos de este año de mierda que no termina nunca. No me gusta hacer listas, pero menos aún las musicales, porque hay tanto de donde elegir… Estos podríamos decir que son los que más he escuchado, con los que más he disfrutado, los que más me han hecho soñar.
Del 1 al 5
Amenra – Mass V – (2012)
Los belgas Amenra se han salido por los cuatro puntos cardinales con esta inmensidad sonora. Rabia, crudeza, sentimiento y contundencia para el mejor y más sobresaliente disco de este 2012. Un viaje al abismo más lúgubre para encontrarte a ti mismo.
Neurosis – Honor Found In Decay – (2012)
Poco que decir del último trabajo de estos creadores de nuevas vertientes que una vez más, demuestran ser quienes son. Reyes en su campo y fuera de él (para muchos). Un viaje a nuevas tierras donde sus sonidos recobran nuevas formas dándonos dosis de metal inacabable y especial.
Adrif For Days – Come Midnight.. (2012)
No podía ser de ninguna otra forma. No existe lugar fuera del podio para esta banda y su joya “Come Midnight…” (saegundo trabajo). Un disco que me lo he puesto hasta para dormir soñando. Desde Australia nos llegó este brutal Post-metal/Sludge que hace que se retuerzan las lágrimas de dolor y esperanza. Un vocalista que te provocará orgasmos vocales, una música que te levantará y hundirá.
Alaric/Atriarch split – (2012)
Esta unión de dos bandas bien diferentes rompió mi alma en dos y de mi mente trocitos dejó. Un asombroso y recomendadísimo split que no dejará a indiferente a nadie. La parte de Alaric es algo así como post cósmico, dejándote una sonrisa imposible de esconder. Gran música y una sorpresa espacial. Lo de Atriarch, sus dos cortes, es algo totalmente opuesto en cuanto a ‘caña’. Aquí uno se preocupa en bajar lo más cómodo posible al infierno pero que se olvide de lo demás. Oscuridad, black, demonios y agresividad para viajar por mundos que calientan hasta lo chumascado.
Vagitarians – Woods – (2012)
Sorprendente álbum el de estos polacos. Acojonante la mezcla de doom, stoner, sludge y otras sensaciones que uno irá experimentado según avanza el disco. Composiciones elaboradísimas donde una y otra vez probamos cambios de ritmos y estados físicos con una absoluta y descomunal maestría. Una joya sonora actual que te transportará a las raíces de la música.